Son tiempos difíciles, las Iglesias están cerradas, y los sacerdotes también necesitan apoyo, una voz de aliento, en estos momentos en que pesa más la soledad. Tú eres iglesia y la parroquia depende hoy de ti. Hay gastos, cuentas por cumplir, pagos de salarios.   Ellos siempre están ahí para ti. Por eso es tiempo de practicar la misericordia.  Hazles llegar tu colaboración.

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