A los queridos presbíteros, religiosos y religiosas, diáconos permanentes y en tránsito, agentes pastorales, fieles cristianos, hombres y mujeres de buena voluntad en la Diócesis de Engativá.

Diáconos, presbíteros y obispo, sabemos que el Don recibido por la imposición de las manos nos exige unidad en torno a Cristo y compromiso de apertura al servicio del pueblo de Dios y de la sociedad toda.

Agradezco a Dios y a ustedes la disponibilidad y escucha (obediencia), ante los cambios y ajustes en los diversos oficios pastorales. Quiero destacar el testimonio del padre Rogelio quien después de toda una vida al servicio de la parroquia de Todos los Santos y el santuario del Señor de los Milagros que él fundó, lidero y sirvió tan generosamente, ha pedido unos meses sin oficio pastoral para poder compartir alegrías y dificultades con sus hermanos y sobrinos y luego regresar y continuar su entrega en nuestra Diócesis. Hoy todos acompañamos la posesión canónica en los nuevos oficios; la posesión litúrgica la coordinamos en secretaria de la Diócesis.

Del 15 al 19 de febrero pasados se celebró la centésima asamblea plenaria del episcopado, signo muy valioso del servicio eclesial y sentido pastoral de los obispos en nuestro país. En esta ocasión el tema central fue “COMUNIÓN FRATERNIDAD Y MISIÓN EN LOS MINISTROS ORDERNADOS”. Las diversas reflexiones nos invitaron a concretar “las formas de hermandad sacramental, que van desde la acogida y consideración reciprocas hasta las atenciones de caridad y la colaboración concreta” (P.G.59) .

Identidad sacerdotal, vivencia de la comunión, acción evangelizadora e importancia de la pastoral sacerdotal, fueron en síntesis los objetivos centrales de la conferencia en esta plenaria. Para nuestra iglesia Diocesana estas tareas las queremos concretar al recordar a San Juan Pablo II P.D.V quien nos invita a vivir el ministerio totalmente al servicio de la iglesia y promover al sacerdocio común del pueblo de Dios y construir la unidad de la comunidad eclesial en armonía con las diversas vocaciones, carismas y servicios unidos al obispo y en estrecha comunión con su presbiterio.
Camino espiritual que nos propone el Papa al abrir el nuevo milenio con la siguiente reflexión: “espiritualidad de la comunión, significa ante todo una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la comunidad que habita en nosotros y cuya luz ha de ser conocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. Espiritualidad de la comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del cuerpo místico y, por tanto, como “uno que me pertenece”, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: “un Don para mi”, además de ser un Don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comunión es saber “dar espacio” al hermano llevando mutuamente la carga de los otros (cf.Ga6, 2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos acechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias” (N.M.I.17).

Gracias por la eficiente y delicada entrega de las parroquias; para subsanar algunas fallas administrativas, la escuela Diocesana está organizando con la Universidad Sergio Arboleda un diplomado para los sacerdotes que se tituló “SERVICIO Y GERENCIA EN NUESTRAS PARROQUIAS”. Hoy concretamos tiempos y espacios. No olvidemos organizar los semilleros vocacionales y nuestra hora santa vocacional todos los jueves.

Con aprecio de hermano y amigo,

Francisco Antonio Nieto Súa
Obispo de Engativá

 

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