A propósito del día internacional de la mujer, un artículo: La identidad Femenina, escrito por la hermana María Angélica Infante de la Comunidad de las Hermanas de María de Chile; una breve reseña:

“Abordar la pregunta sobre la Identidad femenina nos plantea uno de los temas más decisivos de la evangelización de la cultura, y donde existe gran confusión y se dan contradictorias posiciones…La mujer hoy, se ve influenciada por el racionalismo, el ansia de dominio, de producción y de poder económico, tendencias eminentemente masculinas”…

“Al subestimar los valores femeninos se está gestando un cultura sin alma y sin Dios”.

El mundo está hipervirilizado y no se da relevancia a los valores femeninos, como: el cuidado por la vida, los vínculos personales, el amor. El hombre de hoy ha creado una cultura materialista, egoísta, individualista y de competencia. “Todo se organiza se planifica, se instrumentaliza y se juzga según la utilidad”. La mujer esta inmersa en la cultura de la deshumanización. Las consecuencias son claras: el hombre se convierte en una maquina de producir, agobiado por el estrés de las exigencias de un mercado implacable y a la vez incapaz de asumir responsabilidades familiares sobre todo frente a sus hijos y esposa. El hombre deja de lado a Dios, y la capacidad para dar y recibir amor. Y la mujer menospreciada acabó emancipándose en un afán por reivindicar sus derechos, y cayó en la trampa de entrar en competencia con el varón adoptando los mismos parámetros masculinos, perdiendo su propia identidad. Análisis sociológicos de la realidad sobran. Hay que llegar a un acuerdo sobre el ser y misión de la mujer y del varón.

Debemos situarnos en el nivel de una sana antropología cristiana. Si logramos desentrañar lo que piensa Dios del hombre, varón y mujer, nuestra labor evangelizadora logrará ser suficientemente esclarecedora y la Iglesia podrá aportar la luz y la suficiente vida al proceso histórico que enfrentamos.

Para esclarecer la identidad del varón y la mujer, recurrimos al relato de la creación. El dato bíblico del Génesis señala con claridad la total igualdad entre el varón y la mujer en su dignidad y valor. Por otra parte, muestra la diferencia en su modalidad de ser que existe entre ambos. Ninguno agota por sí mismo la idea que Dios tuvo del hombre al crearlo.


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