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Entrevista del mes – hna maria jose

Retomamos queridos lectores, nuestra entrevista del mes.  El pasado 2 de febrero se celebró la XXII Jornada Mundial de la Vida Consagrada donde el Papa Francisco recordó la importancia que tienen para la Iglesia los consagrados y consagradas, que viven a contracorriente en un mundo que “rechaza fácilmente la pobreza, la castidad y la obediencia” y además les dijo “Sois el amanecer de la Iglesia”.

P. C: ¿Quién es María José Chavarro Fonseca?

Hna. M.J: Una mujer Bogotana, provengo de una familia tradicional, mis padres con 33 años de matrimonio, soy la mayor de cuatro hermanos, consagrada en una comunidad naciente desde el año 2005 que ha buscado ir haciendo poco a poco en una experiencia de escucha la voluntad de Dios en la medida que se ha ido manifestando, desde muy joven sentí el llamado pero no sabía bien cuál era el camino, por eso no ingrese a una comunidad instituida sino que empecé con un grupo de mujeres a tener la experiencia de fe viviendo nuestro bautismo en comunidad y quien nos acompañó es ese momento que era un presbítero carmelita, nos dijo que ante todo debíamos ser mujeres. A parte de eso, soy filosofa y humanista de la universidad Sergio Arboleda donde también soy docente, igualmente en el Seminario Mayor de Bogotá trabajo junto con mis diez hermanas de comunidad apoyando las iniciativas pastorales de la Diócesis de Engativá específicamente el trabajo vocacional, también con la nueva vicaria de espiritualidad en las universidades. Mi gran referente en este caminar es la Santísima Virgen María quien me enseñó a amar a nuestro Señor Jesucristo.  

P. C: Su comunidad Misioneras de Santa María recibió aprobación diocesana el pasado  8 de diciembre. ¿Cuál es su carisma o campo de acción?

Hna. M.J: Un carisma suele brotar de la experiencia que el Espíritu Santo le permite a las personas a nivel comunitario, una búsqueda de cuál era la voluntad de Dios y nos sentimos guiadas por él para descubrir cuál era nuestra misión, a raíz de eso hay un interés muy grande en la comunidad por brindar espacios para que las personas descubran cuál es la voluntad de Dios para con sus vidas, hay diversas vocaciones dentro de la vida de la Iglesia así como hay personas llamadas por Dios a consagrar su vida en castidad, pobreza, y obediencia, otras personas a vivir esa misma experiencia pero desde el matrimonio, hay otras llamadas a desarrollar su profesión también pero cristianamente en el mundo, entonces consideramos que la felicidad se encuentra en la medida en que cada quien encuentre cuál es la voluntad de Dios para consigo mismo, es por eso que nuestro carisma precisamente busca eso que a través de la formación cristiana y el apostado las personas descubran a que las llama Dios… nuestro lema ¡haced lo que El os diga!. Estas palabras de la Virgen que además hay muy pocas en el evangelio son muy inspiradoras para nosotras… ¿Qué es lo que te pide nuestro Señor?… ¡eso es lo que debes hacer!     

P. C: ¿En los hombres y mujeres que deciden consagrar su vida al Señor, cuál es la novedad que se quiere proponer? Hna. M.J: Hay un contexto sociocultural no solo el de la Diócesis de Engativá sino que nos circunda a todo nivel, y es que a la mujer se le han arrancado cosas que son muy propias, por ejemplo el matrimonio, la maternidad como que estamos pensando en una mujer que sea absolutamente autónoma que no tenga nada que le interrumpa su labor profesional o si adopta por la maternidad o matrimonio entonces pueda igual desarrollar a cabalidad su vida profesional, casi que se ha visto a la mujer como aquella que es capaz de hacerlo todo y específicamente sobresalir en su carrera y profesionalmente, eso afectado también la vida consagrada porque no se ve la vida consagrada como una forma de realizarse, a la mujer se le ha quitado tanto la posibilidad de ser esposa, madre y obviamente la posibilidad de ser religiosa, aquí es donde esta novedad que una mujer joven con todas las posibilidades, siente el llamado a consagrar su vida a Dios está en sus capacidades no al mundo sino a Dios, por eso somos mujeres que nos profesionalizamos también y vivimos esa relación esponsal con Dios Nuestro Señor, porque la religiosa también tiene esa relación, como mujeres estamos llamadas a la complementariedad con otro en nuestro caso es Dios y también a una maternidad sino biológica, si en el trabajo, en el apostolado, en las personas con las que trabajamos.         

P.C: En el mundo actual hay muchos distractores, ruido, redes sociales, globalización, nuevas tecnologías, noticias falsas y falta de líderes auténticos entre otros, ¿A pesar de lo anterior, cómo tomar hoy la decisión de consagrar su vida a Dios?

Hna. M.J: Hay una búsqueda natural del hombre por alcanzar la libertad y darle sentido a su propia existencia; si es verdad que hay muchas cosas que pueden ser llamativas, agradables, placenteras, pero hay de todas maneras una sensación de vacío casi que permanente en los jóvenes por ejemplo, porque no se les han dado como las herramientas para responderse, la gran pregunta “¿cuál es el sentido de mi vida?”  y de todas maneras en esa búsqueda de placeres, se ve la búsqueda por las libertad, lo que la gente no alcanza a comprender es como una persona cuando hace voto de obediencia por ejemplo, se siente verdaderamente libre porque es como contradictorio pero si es verdad en la medida que una alcanza a deprenderse de sí mismo es cuando uno alcanza la libertad, lo que nos ofrece el mundo actual realmente no nos esta dando la plena felicidad; en cambio consagrar la vida a Dios renunciar no al mundo… porque aquí estamos, pero si a sus seducciones hace que uno se sienta libre. Un voto de pobreza lo libera a uno del sistema económico en el que estamos metidos en cierto modo, no porque uno prescinda del dinero o porque no hagamos intercambio comercial, igual se hace pero uno no está en esa dinámica tan absorbente tan estresante de la búsqueda del dinero. Con respecto a la vivencia de la castidad que en últimas es una vivencia de los afectos dentro de la pureza, es hermoso es también una opción con respecto a este pansexualismo que estamos viviendo y que no le está permitiendo a las personas encontrar el verdadero amor, realmente lo que es novedoso es nuestro Señor Jesucristo su mensaje sigue siendo absolutamente actual y es capaz de fascinar a una persona de este tiempo, a pesar de las distracciones.              

P. C: “La vida consagrada nace y renace del encuentro con Jesús tal como es: pobre, casto y obediente. Se mueve por una doble vía: por un lado, la iniciativa amorosa de Dios, de la que todo comienza y a la que siempre debemos regresar; por otro lado, nuestra respuesta, que es de amor verdadero cuando se da sin peros ni excusas, y cuando imita a Jesús pobre, casto y obediente.” Homilía del Papa en la Eucaristía de la Fiesta de la Presentación del Señor. ¿Cómo hacerle entender a los jóvenes estas palabras del Papa Francisco?

Hna. M.J: El encuentro con Jesús finalmente es un encuentro de amor, es el sentirse uno amado por El, solo cuando uno ha sido amado es cuando uno puede dar amor, ¿Qué se necesita? Pues dar ese amor que uno ha recibido de nuestro Señor directamente, cuando uno rechaza a las personas, no se da como debería darse no está manifestando el amor de Dios, si hoy hay un vacío es un vacío de amor, el hecho que la familia este quebrada, que las relaciones interpersonales sean liquidas como dicen los que saben, pues indica que lo que el hombre más necesita que es el amor pues se está viendo tremendamente afectado, entonces al consagrado en el lugar en el que este si le corresponde dar eso que ha recibido, en el caso nuestro en particular, en el contacto con los niños y con los jóvenes yo creo que si hay frutos es porque ellos a través del consagrado logran sentirse amados por Dios y para eso es necesario enfrentarse al dolor del otro, es muy fácil amar el bien pero amar el sufrimiento, el mal que uno encuentra, amar la rebeldía de los jóvenes eso nos cuesta, es hacer lo que hacia nuestro Señor El estaba con los que no contaban y hoy pareciera que los jóvenes cuentan mucho pero no es así, muchas veces no se les tiene en cuenta, no se cree en ellos se les ve como si fueran huecos, como si fueran demasiado superficiales y cuando uno se encuentra con ellos se encuentra con realidades distintas, para mí la forma es acoger al otro de hacer entender que Dios ha tocado la carne humana que ha sido la mía propia que me ha hecho sentir su amor y que yo puedo dárselo a otro.        

P.C: El Papa Francisco alentó a “callejear la fe” con alegría y a recordar que a pesar de todo, “Dios sigue llamando”. ¿Cómo ve Usted esto en nuestro entorno?

Hna. M.J: Esta invitación que hace el Papa de “callejear la fe” en la diócesis urbana nos queda fácil, por todas las problemáticas habidas y por haber, creo que ya se empezó pero hace mucha falta, tenemos los sectores de Suba, Engativá donde la mayoría de población es joven y esta sedienta de referentes, hemos tenido la oportunidad de salir con las hermanas acompañando grupos juveniles, misión diocesana el año pasado en los sectores de Lisboa,  es importante ver al consagrado caminando con los jóvenes apoyándolos en sus diversas iniciativas, pienso que es importante hacer de la cultura vocacional una misión de todos, que para todos el llamado de Dios se vuelva algo normal porque  El a todos nos llama, eso es uno de los cometidos del equipo de pastoral vocacional para este año que todos sepamos que la Iglesia depende de cada uno no solamente presencia a nivel social sino que la gente sienta al consagrado cerca, que tengan con quien hablar a quién acudir en caso de necesidad, por ejemplo nos pasa aquí en el barrio donde vivimos, a nosotras nos buscan para contarnos sus tristezas, para decirnos que van al médico pedirnos oración, por eso reitero es fácil hacer presencia en medio de la gente.           

Señor Jesucristo ayudanos a mirar el pasado con gratitud para tener viva la propia identidad, sin cerrar los ojos a las incoherencias, fruto de las debilidades humanas y quizás también al olvido de algunos aspectos esenciales del carisma al que hemos sido llamados. Haz que vivamos el presente con pasión, así como el Evangelio en plenitud y con espíritu de comunión. Danos la fuerza para abrazar el futuro con esperanza, sin desanimarnos por tantas dificultades que se encuentran en la vida consagrada, permite que muchos jóvenes entiendan que la vida consagrada nace y renace del encuentro con contigo Jesús tal como eres. Amén, Amen y Amen.

Foto para  ambientar la entrevista 

    

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