Todos Somos Importantes

La síntesis del mensaje del papa Francisco en su reciente visita a Colombia podría acogerse en esta frase: “Todos somos importantes”, igualmente importantes para Dios, en la Iglesia, que debe dejar de ser una aduana por donde toque pedir permiso para pasar.

Todos somos igualmente importantes: la igualdad genera justicia, en la igualdad encontramos la Verdad de Dios, la igualdad produce el encuentro armonioso entre hermanos en Cristo, la igualdad es el primer paso para la verdadera y auténtica paz, y la Iglesia es la llamada a dar el primer paso en esta invitación a la igualdad, porque todos somos hermanos, no puede haber diferencias entre nosotros.

Todos somos importantes: desde la familia, los hijos junto con los padres crean lazos de amor que los hace sentir útiles en el ambiente del hogar para el crecimiento de todos; en las aulas de clases, los docentes junto con sus estudiantes generan nuevos conocimientos que permiten abordar el mundo de la ciencia y de la cultura con una mayor eficacia para el desarrollo de la sociedad.

Todos somos igualmente importantes: los gobernantes construyen junto con el pueblo una nueva nación donde la justicia social aborde con armonía y eficacia los principales problemas para dar solución a los conflictos y generar lazos de unión para el crecimiento del país en todos sus frentes.

Todos somos importantes: los empresarios junto con sus empleados, creando conciencia de igualdad y sentido de pertenencia por la empresa, lograrán que el patrimonio crezca y beneficie a todos por igual, si la empresa crece los empleados y sus familias crecen, y los patrones y empresarios crecerán también.

Todos somos importantes: en la Iglesia institucional los Obispos junto con sus sacerdotes, los superiores religiosos junto con sus hermanos de comunidad, los formadores con los seminaristas, las superioras de convento junto con las Hermanas, darán el ejemplo de unidad y fraternidad a una sociedad que se degenera cada día por las diferencias conceptuales de poder que se hacen efectivas en el trato diario entre hermanos, diferencias que lamentablemente pueden empañar los criterios de justicia e igualdad dados por los valores del Evangelio.

Por eso la Iglesia es la primera llamada a generar sentido en estos criterios de igualdad; el encuentro del Papa con los seminaristas, religiosos y sacerdotes en Medellín, dejó sentado un precedente para que nos tratemos todos por igual: “Ay de los religiosos, sacerdotes y consagrados que viven con cara de estampita”, todos somos pecadores, todos cometemos errores, y por ello, debemos vernos todos como iguales, en un mundo donde solo la misericordia de Dios puede otorgarnos la liberación a tantos prejuicios que nos alejan de la igualdad proclamada en el Evangelio. Tratémonos como iguales, porque todos somos igualmente importantes ante los ojos de Dios.

Padre Wilson Zuloaga Niño
— Director Pastoral de Comunicaciones —

Artículos similares

Arriba
X