Semana por la Paz

Con estas palabras del título comienza la oración de la paz, atribuida a San Francisco de Asís, quien durante su vida busco, sembrar la paz de Cristo en una época en la que las guerras y los conflictos estaban a la orden del día.

Desafortunadamente la guerra y la violencia siempre han acompañado al hombre, el afán de dominar, de conquistar tierras u otros intereses: políticos, económicos, religiosos, sociales han marcado la historia de la humanidad. La realidad del conflicto no es ajena a la historia de nuestro país que desde sus orígenes ha visto correr ríos de sangre, incluso por parte de las nuevas generaciones que no hemos podido alejarnos de la violencia, y comenzar a caminar por las sendas de la paz.

Hoy ante los aires que se respiran en torno a la paz no podemos ser indiferentes, pero la paz no nos va llegar desde Cuba, la paz no solamente la firmara el gobierno con los grupos alzados en armas, la paz no se debate en plebiscitos a favor o en contra, la paz no es ofrecerle cuantiosas cantidades de dinero a los desmovilizados, la paz es mucho más que eso.

La paz debe nacer desde nuestros corazones y solamente esto será posible si Cristo había en mi corazón, porque Él es el Príncipe de la Paz, y es aquí donde la Iglesia ha jugado, juega y jugará un papel importante, llevando la paz de Cristo al corazón de los hombres, como lo recuerda la Conferencia Episcopal de Colombia “estamos llamados a ser artesanos del perdón, la reconciliación y la paz”.

Ahora más que nunca es necesario trabajar por la reconciliación en nuestro país, como ya lo expresara San Juan Pablo II en su visita apostólica a Colombia: “La palabra reconciliación tiene hoy en Colombia una resonancia conmovedora porque está transida de anhelos y de lágrimas, de temores y de inseguridad para tantos hijos de esta noble patria.

¡Cuánto deseáis, amados colombianos, que callen las armas, que se estrechen fraternalmente las manos que las empuñan, que llegue para todos esa paz querida e invocada, buscada con esfuerzo, esperada con afán… después de tantos años de violencia que no han dejado más que lutos de muerte y heridas dolorosas, difíciles de cicatrizar!. ¡Qué sabias y proféticas fueron las palabras de mi venerado predecesor el Papa Pablo VI en su visita a Colombia: «La violencia no es cristiana ni evangélica; la violencia engendra nueva violencia»!” (Encuentro del santo Padre Juan Pablo II con la población de Barranquilla, 7 de julio de 1986).

P. Fredy Muñoz
Nivel de Justicia y Paz

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