Reflexión

Pbro. Gilberto Duque Mejía

Los que comemos del mismo Pan y bebemos del mismo Cáliz nos hacemos un solo Cuerpo en el Señor. La Santa Misa que hemos celebrado con el Pastor de la Diócesis, estrecha la cordialidad y la unidad entre los miembros de la Vida Consagrada y todos los demás que componemos esta Iglesia Particular de Engativá.

Quiero agradecer al Señor Jesús que, por mediación de nuestro Obispo, Monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, me permita presentarme ante Ustedes como Vicario de Religiosos en esta Diócesis de Engativá. Servirles de corazón es todo mi deseo.

Que hermoso habernos reunido hoy para conmemorar juntos la Presentación del Señor en el Templo y la Purificación de su Santísima Madre. Eso que era el cumplimiento de la Ley de Moisés, es en el Evangelio la evocación del camino, del itinerario de toda vida consagrada.

Porque es el Señor mismo el que entra en el Templo para consagrarse personalmente y totalmente a Dios su Padre: No quieres sacrificios ni holocaustos, entonces me diste un cuerpo y entonces yo dije: aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.

El Señor y nosotros no ofrecemos algo a Dios, sino que nos damos nosotros mismos: ” toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer”.

Como la viejecita en el Templo, no echamos en la alcancía de Dios lo que nos sobra, sino todo lo que tenemos para vivir…

La purificación de Nuestra Señora evoca que nuestro propio camino hacia el Señor comienza por la etapa purgativa y purificadora, sanadora de nuestro espíritu, de nuestras pasiones, de todo aquel lastre que pudiera impedir nuestro camino hacia Dios: una espada de dolor atravesará tu alma…

El cántico de Simeón evoca todo nuestro itinerario iluminativo por la contemplación de Aquel que es Luz de las Naciones, Luz del mundo y quien lo sigue no camina en tinieblas, sino que tiene la luz de la vida…

Simeón con el Niño en sus brazos es modelo e imagen de la etapa unitiva, del amor pleno, del corazón a corazón con el amado, del místico desposorio, del quedarse y olvidarse dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado…” San Juan de la Cruz”.

Que el Señor bendiga la vida de hombres y de mujeres consagrados y el itinerario purificativo, iluminativo y unitivo es pos de Él que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Amén

P. Gilberto Duque Mejía Pbro.
— Vicario de Religiosos —

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