Curia Diocesana de la Diócesis de Engativá
Curia Diocesana de la Diócesis de Engativá en el barrio la bonanza. 

Se entiende como Diócesis a la iglesia particular definida por el Código de Derecho Canónico como la porción del pueblo de Dios, circunscrita territorialmente y cuyo cuidado pastoral es encomendado a un obispo.

El nombre “Diócesis”,  proviene de tiempos de los romanos, ya que se le designaba el nombre de diócesis a las divisiones administrativas posteriores al siglo III. Un templo pertenece a una parroquia. Varias parroquias agrupadas pertenecen a un arciprestazgo, los cuales agrupados pertenecen a una Diócesis. Las Diócesis se pueden agrupar, a su vez, en provincias eclesiásticas, a la cabeza de las cuales está la Arquidiócesis.

El término diócesis es utilizado por la Iglesia católica, en cuyo Código de Derecho Canónico la define en el canon 369 de la siguiente manera:

La diócesis es una porción del pueblo de Dios, cuyo cuidado pastoral se encomienda al obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una santa, católica y apostólica.

Órganos fundamentales de la diócesis son: el obispo diocesano, que es quien está a cargo de la diócesis, eventualmente ayudado por obispos auxiliares o coadjutores; la Curia diocesana, formada por las personas y los organismos que ayudan al Señor Obispo.

¿Cuál es la misión de un obispo?

Al obispo, indicado como ordinario diocesano, se le encomienda el cuidado de una Diócesis. Para el caso de nuestra Diócesis de Engativá, está misión ha sido encomendada por su Santidad el Papa Francisco al Señor Obispo Monseñor Francisco Nieto Súa desde el pasado mes de Junio de 2015.

El obispo, que es el representante legal de los intereses de la diócesis, gobierna la iglesia particular que le ha sido encomendada con la triple potestad: legislativa, que ejerce personalmente; ejecutiva, que ejerce por sí mismo o por medio de vicarios generales o episcopales; y judicial, que ejerce tanto personalmente como por medio del vicario judicial y de los jueces.

Al llegar a los 75 años de edad, el obispo debe presentar su renuncia al Papa, quien proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias. El obispo cuya renuncia sea aceptaba conserva el título de obispo emérito de su diócesis, en cuyo ámbito puede mantener su residencia.

Algunos fragmentos tomados de:

Catholic.net y Wikipedia