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Entrevista del mes — Padre Ricardo Prieto

SIRVIENDO A LAS PERSONAS Y A LA SOCIEDAD

Acabamos de tener en Colombia la visita del papa Francisco, que dejó una serie de mensajes muy importantes para nuestro país. En su discurso a las autoridades gubernamentales expresó: “La Iglesia, en fidelidad a su misión, está comprometida con la paz, la justicia y el bien de todos. Es consciente de que los principios evangélicos constituyen una dimensión significativa del tejido social colombiano, y por eso pueden aportar mucho al crecimiento del País; en especial, el respeto sagrado a la vida humana, sobre todo la más débil e indefensa, es una piedra angular en la construcción de una sociedad libre de violencia”.

Frente a esta visita, consultamos al padre Ricardo Prieto, director del Campo de servicio a las personas y a la sociedad en la Diócesis de Engativá, quien compartió con nosotros varios aspectos significativos.

Pastoral de Comunicaciones: Pareciera que estas palabras están en línea con nuestro plan de pastoral y específicamente con el Campo de Servicio a las Personas y a la Sociedad, padre Ricardo, desde el mes de abril usted está al frente de este Campo, ¿en qué parte del proceso vamos?

Padre Ricardo Prieto: El proceso del Campo de Servicio a las Personas y a la Sociedad no va en algo nuevo, desde antes se venía trabajando con mucho esfuerzo, sacrificios, entusiasmo; hemos querido que los distintos niveles tengan su transversalidad dentro del Plan de Pastoral y por consiguiente se vayan ejecutando, como por ejemplo todo lo que tiene que ver con la migración en unión con la provincia eclesiástica de Bogotá; estamos trabajando en los encuentros con las distintas diócesis que hacen parte de la provincia y, sobre todo, con la problemática del migrante. Estimulamos a las parroquias para que en las Eucaristías se ore por estas personas que van de un lado para otro. También venimos en el proceso de trabajo con los COPAS: la renovación de los distintos centros de atención social en las parroquias en lo que denominamos “pan compartido”, para darle un ámbito mucho más amplio y efectivo, que podamos ir poco a poco acabando con el asistencialismo y ejecutando obras y actividades que vayan en beneficio de toda la comunidad.

Lo que tiene que ver con la cultura de la vida el equipo ha venido trabajando, se participó en el congreso por la vida y la pastoral de salud, tenemos otras actividades con nuestra asesora Paola, el Padre Vladimir y el padre Gabriel en la pastoral del trabajo; el objetivo es entrelazar fuerzas con los COPAS para llevar a cabo la formación. Deseo resaltar el programa de formación de niñas que monseñor Francisco ha venido fortaleciendo cada día, el cual nos estimula a los presbíteros de una u otra manera para que apoyemos la educación, hay varias niñas en formación a las que se les hace un acompañamiento o seguimiento, sicológico, administrativo, pastoral y espiritual para que nuestras jóvenes forjen su estudio y tengan no solo una actividad para realizar, sino un futuro, como decía el papa Francisco “Impulsar a los jóvenes a que piensen en grande”; por otro lado, se están haciendo los primeros contactos de pastoral universitaria mirando de qué manera podemos trabajar con jóvenes que están empezando carrera, o están terminando para involucrarlos con la labor social.

P.C: Dentro de los diferentes ámbitos y, específicamente, en el de la Encarnación en la Cultura Actual se plantea como reto hacer presencia pastoral en los nuevos escenarios educativos, expresiones culturales y de comunicación… ¿Cuáles son las luces y las sombras que se han encontrado?

P.R: Hemos llegado indirectamente a unas comunidades y vemos la necesidad, las ganas, el entusiasmo de personas que de verdad desean trabajar dentro de estos diálogos y, sobre todo, la motivación a los diálogos como actores sociales para una apertura de la cultura actual; ello no significa que todo tenga que ser nuevo y moderno, pero sí nos invita a preguntarnos cómo podemos llegar nosotros a escuchar y plantear nuevos retos y desafíos.

No ha sido fácil llegar, tenemos miedos, desconfianza natural en los procesos, sabemos que debemos caminar despacio, pero firmes.

P.C: ¿Cómo se ha asumido la respuesta de los colegios distritales en el ámbito religioso, independientemente de las creencias?

P.R: El poder llegar a las instituciones educativas a través de la misma pastoral educativa como un brazo o un nivel, ha llevado a tener un acercamiento y acompañamiento a través de los docentes; yo siempre he considerado que los jóvenes no son tan difíciles, no son huesos duros de roer, ellos son perceptivos de alguna u otra manera cuando hacemos acompañamiento, ellos poco a poco van captando, no rechazan de una, pero créame que cuando uno llega a ser adulto, y más en los campos escolares, a veces vemos la sombra de la resistencia de algunos docentes, el cuerpo administrativo, es increíble que en ocasiones en los mismos colegios religiosos se encuentren desconfianzas por tener carismas propios; llegar a ellos no es fácil, pero hay una comunión eclesial que nos permite tejer puentes y poder trabajar este mundo de la cultura actual.

P.C: Dentro de nuestra Diócesis encontramos diferentes realidades sociales en las comunidades parroquiales. ¿Cómo se ha logrado llegar a estas realidades?

P.R: El observatorio es definitivamente indispensable, y sobre eso el Campo de Servicio a las Personas y a la Sociedad ha venido urgiendo a la Diócesis y a la Vicaria de Pastoral para que tengamos este instrumento, porque llegar a esas diferentes realidades sociales no es simplemente a ojo. Los párrocos podemos tener una visión de nuestras realidades, pero en cada localidad difiere: Cota difiere, Suba difiere, Engativá difiere, y de parroquia a parroquia difieren; así seamos vecinos, es diferente cada realidad. Por eso el observatorio es indispensable, y un observatorio técnico, profesional, pero a pesar de que carecemos de este instrumento tan necesario desde el punto de vista profesional, también hemos podido llegar a nuestras realidades, un ejemplo claro es que muchas personas no tienen un trabajo digno en su gran mayoría, tampoco tienen un trabajo estable, existe el famoso subempleo y el de la calle, eso no garantiza una sociedad estable. Es complicado porque salir de la pobreza no implica tener dinero; desafortunadamente el tráfico de influencias, de personas, de drogas, hace que crezcan las mafias y entonces las distintas realidades de las parroquias y de la Diócesis se ven inmersas en eso.

P.C: Sobre el tema Ecológico, ¿cuál es el derrotero que se está siguiendo?

P.R: Comenzamos a trabajar en llave con la provincia eclesiástica de Bogotá porque el tema ecológico es muy amplio, pero se está empezando a trabajar con el tema de los humedales que toca la provincia, la misma Arquidiócesis, Diócesis de Fontibón, Soacha, Engativá, Facatativá, Girardot; ya se han tenido varios encuentros previos al gran encuentro ecológico de los humedales y cuencas del río Bogotá, el 4 de octubre en el seminario San Lorenzo Diácono y Mártir.

¿Hasta qué punto por ejemplo el rio Bogotá nos está afectando? ¿Hasta qué punto estos humedales pueden estar afectando determinado sector de la Diócesis o de la parroquia en pro o en contra?, sabemos que alrededor de estos humedales las aves migratorias tienen que ver mucho, cómo desde la Iglesia podemos también alertar al Estado para que se ayude a la preservación de esta riqueza, entonces hacia allá es que apuntamos nosotros con este encuentro que se viene. Personalmente para mí ha sido nuevo, he venido conociendo sobre este tema y ha hecho que me enamore poco a poco y me sienta enriquecido con este proyecto.

P.C: El Campo de Servicio a las Personas y a la Sociedad nos involucra a todos: laicos y consagrados, todos debemos ser voluntarios… ¿A qué estamos llamados?

P.R: Quisiera responder esta pregunta trayendo a colación nuevamente la visita del papa Francisco en la homilía en Medellín retomo una palabra, nos invita a: Renovarse. Como Jesús “zarandeaba” a los doctores de la ley para que salieran de su rigidez, ahora también la Iglesia es “zarandeada” por el Espíritu para que deje sus comodidades y sus apegos. La renovación no nos debe dar miedo.” Y al mismo tiempo insiste en su homilía, nos dijo a los vacacionados: “La Iglesia no es nuestra, es de Dios; Él es el dueño del templo y del sembrado; todos tienen cabida, todos son invitados a encontrar aquí y entre nosotros su alimento, todos.” Entonces con estas invitaciones que nos hace el Papa nos damos cuenta que aquí hay un llamado urgente; no podemos darle la espalda a realidades sociales que están ocurriendo porque nos están afectando a todos y están gritando auxilio desde los distintos puntos de nuestra ciudad; no podemos nosotros atenernos a distractores que son interesantes, pero que de nada nos sirven en el proceso de evangelización: necesitamos Conversión Pastoral a lo que se nos ha invitado desde nuestro Obispo anterior Monseñor Héctor Gutiérrez Pabón. Pareciera que muchas veces nos da pereza o miedo, entramos en muchas dudas, estamos en una época donde la duda predomina en muchos lados y seguramente “hasta no ver no creer”, e incluso viendo tampoco me arriesgo a meter los dedos; pero también creo en algunos que se han atrevido a hacerlo en todos estos ámbitos: consagrados, clero, hombres, mujeres, niños y jóvenes, se han metido poco a poco, y con esta visita del papa Francisco, tan sublime, tan noble, tan llena de Cristo, le ha dado un vuelco a la opinión de muchas personas, creo que  estamos llamados a renovarnos y sentir que no somos los dueños de la Iglesia; implica que le demos la oportunidad a tantas personas para que todos entremos a renovar: ¡Renovar la Persona, Renovar la Sociedad, Renovar la Iglesia, y el Espíritu de Dios nos va fortaleciendo y acompañando para que de verdad los frutos sean abundantes como Cristo quiere!

Diácono William Alberto Abril
— Equipo Pastoral Comunicaciones —

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