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El Culto a María en el Mes del Rosario

¿Cuáles son los puntos de unión y de discordia entre las iglesias ortodoxas y la Iglesia Católica en torno a María en la obra de la salvación?

En este mes la Iglesia universal gira en torno a dos momentos que ayudan a la espiritualidad de la acción concreta dentro de una participación de los fieles, sacerdotes y el obispo: el primero es el rezo del santo rosario, y, el segundo, la misión; para nuestra Diócesis estos dos puntos son de gran importancia dentro del dinamismo parroquial ya que en las diferentes comunidades parroquiales se vive tanto la espiritualidad mariana y el llamado a la samaritaneidad de la misión hacia el más necesitado. Por medio de este corto artículo se quiere especificar sobre la figura de la Santísima Virgen María y el rezo del santo rosario.

Once años después de publicadas la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, que desarrolla temas relacionados con el misterio de la Iglesia, la vocación universal a la santidad y la Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia; y la Constitución sobre la sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium, cuyo propósito es la «reforma y el fomento de la liturgia» (SC, 1),  el Papa Pablo VI  publica una Exhortación Apostólica sobre el culto a María llamada Marialis Cultus, en ella se tratan «algunos temas referentes al puesto que ocupa la Santísima Virgen en el culto de la Iglesia, ya tocados en parte por el Concilio Vaticano II … pero los que no será inútil volver para disipar dudas y, sobre todo, para favorecer el desarrollo de aquella devoción a la virgen que en la Iglesia ahonda sus motivaciones en la palabra de Dios y se practica en el Espíritu de Cristo» (Marialis Cultus Introducción)

Marialis Cultus busca concretar, reafirmar y complementar lo dicho por el Vaticano II en lo referente al culto debido a María, para ello, parte de su puesto privilegiado en el culto cristiano como «ejemplo de actitud espiritual con que la Iglesia celebra y vive los divinos misterios» (Marialis Cultus 16). Para validar el verdadero culto a María, el Papa muestra la riqueza del culto mariano a través de la liturgia restaurada tomándola a ella como modelo de la Iglesia, orienta sobre el culto de la Virgen desde los ámbitos bíblico, litúrgico, ecuménico y antropológico; y finalmente, da algunas indicaciones exhortativas para practicar los ejercicios de piedad del Ángelus  y el Santo Rosario, teniendo presente su valor teológico y pastoral.

En el numeral 33, el Papa habla de “no leves discordias” entre otras Iglesias y comunidades eclesiales y la doctrina católica sobre la función de María en la obra de la salvación, haciendo eco del numeral 20 del Decreto sobre el ecumenismo Unitatis Redintegratio que llama la atención sobre la misma realidad de divergencia en temas mariológicos entre otras Iglesias y la doctrina de la Iglesia Católica, sin entrar en detalle sobre las razones de divergencia; por ello, hemos querido centrar nuestra reseña en los puntos de unión y discordia entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas referente a María en la obra de la salvación, valiéndonos de otra fuente bibliográfica como lo es el Nuevo Diccionario de Mariología.

Cuando nos referimos a los puntos de unión entre ortodoxos y católicos, nos referimos a dos dogmas acogidos desde el Concilio de Calcedonia (451 d.C), es decir, María Madre de Dios y María Virgen; en cambio, cuando nos detenemos en los puntos de discordia, vemos que son los otros dos dogmas recientemente definidos: Asunción (proclamado por Pío XII en 1950) e Inmaculada Concepción (proclamado por Pío IX en 1854). Para los ortodoxos, estos dos últimos dogmas son fruto de una teología que no da importancia a la liturgia, «en donde la Escritura es utilizada de una forma latina y limitada y en donde se advierte todo el peso invasor de las corrientes occidentales» (Aiello, A. Dogmas. ¿Problema ecuménico? en NDM, 629)

Propiamente, los dogmas marianos de la Inmaculada Concepción y la Asunción de María al cielo tienen a su base el problema de la relación entre Escritura y Tradición, que a su vez remite al problema de la Iglesia como signo de la unión de los hombres con Dios. Al ser el pensamiento oriental más contemplativo y reflexivo del Misterio, los ortodoxos traducen los conceptos en símbolos y por ello son reacios a multiplicar dogmas, reprochando a la Iglesia católica el haber racionalizado el misterio y la fe que de él se desprende.

Al soslayar los dogmas de la asunción y la inmaculada concepción, la figura de María en la Historia de la salvación se vería afectada puesto que estos dos dogmas quieren hacer hincapié en la necesidad de redención de los seres humanos de frente a la victoria de Cristo sobre el mal, como en el cumplimiento de las promesas de Cristo y de la fe en la resurrección (Aiello, A. Dogmas. ¿Problema ecuménico? en NDM, 625) Sólo una adecuada profundización en estas divergencias dogmáticas logrará un mayor acercamiento entre estas dos Iglesias que en esencia proclaman una sola fe y un solo Señor.

Por Diácono Miguel Méndez y Cristian Gamboa

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