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El amor nunca pasará

Bogotá, D.C. 1 de Septiembre de 2015

A los queridos presbíteros, religiosos y religiosas, agentes pastorales, fieles cristianos, hombres y mujeres de buena voluntad en la Diócesis de Engativá

“El Amor nunca pasará”; crecer en gratitud por las maravillas que el Señor realiza en medio de nosotros y hacerlo orando agradecidos por los doce años del ministerio episcopal de Monseñor Héctor Luis Gutiérrez Pabón, es deber de todos nosotros.

Estos primeros días voy de sorpresa en sorpresa admirando la generosidad del trabajo de sacerdotes y laicos en tantas iniciativas y obras que edifican el REINO DE DIOS en nuestra diócesis. Voy por la tercera parte de visitas “un poco de afán” en las parroquias y casas religiosas; gracias por su acogida y el tiempo dedicado a hacerme conocer, templos, obras, sueños y posibilidades.

El encuentro con las personas y las generosas orientaciones que desde la Vicaría de Pastoral, Vicaría General, y las otras instancias de reflexión y organismos diocesanos me están ofreciendo, me clarifican el generoso trabajo y los proyectos para que de verdad se viva con el plan pastoral una ciudad de misericordia más fraterna y humana.

Gracias a tantas y tantas personas que buscan hablar con el Obispo y que con tanta sinceridad expresan sus alegrías y sufrimientos; así logro entender y busco comprender,  los largos años y el peso de una migración forzosa a nuestra ciudad, producto de la pobreza y de las diversas violencias armadas. Empiezo a percibir los modelos diferentes de ser iglesia y de ser cristiano, riqueza en su pluralidad, múltiples expresiones espirituales y religiosas  pero también posibilidad de incomprensiones y desconciertos.

La diversidad de procesos y situaciones nos exigen sin duda, mayor reflexión, ayudados por las ciencias sociales, pero ante todo, una mayor fidelidad al evangelio y santidad en nuestras vidas.

Comparto mi experiencia de estos primeros días, las exigencias son muchas, veo tantas cosas buenas para acompañar y dinamizar, también gracias a la sinceridad de muchos, a la necesidad de afrontar y buscar soluciones reales y con prontitud a situaciones que exigen de nosotros los sacerdotes, diáconos,  religiosos y religiosas mayor comunión y de nuestros laicos mayor formación y compromiso; una auténtica corresponsabilidad que supone en todos una sincera conversión pastoral.

El esfuerzo de las “pequeñas comunidades” es sin duda uno de los mejores, quizás el mejor de los caminos, que nos lleva a seguir el ejemplo de Jesús cercano a todos, con un amor infinito y paciente y testimoniando el amor y ternura del Padre Dios.

Francisco Antonio Nieto Súa

OBISPO DE ENGATIVÁ

 

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One thought on “El amor nunca pasará

  1. Le doy gracias a Dios…por nuestro Obispo Francisco, por tener ese amor fraterno con las Comunidades Religiosas, y la exhortación de estar en comunión con Nuestro Señor Jesucristo……Que mamita Maria lo guarde, lo proteja y lo acompañe en su vida cotidiana y pastoral.
    Atentamente
    Servidor Mariano

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