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El Sentido de Patria

EL  SENTIDO DE PATRIA EMPIEZA EN EL HOGAR

El anhelo de hogar es un sentimiento que acompaña y marca a cualquier persona. El hogar es donde nos encontramos a nosotros mismos. Donde nos sentimos valorados y amados. Es una escuela de generosidad y humanismo. Donde se aprende de orden, límites,  normas y disciplina para tener relaciones de respeto.

En el hogar se aprende sobre  acogida, alegría, fraternidad, comunicación, y  escucha. Es el espacio a donde quiero llegar al final de cada jornada y que todos identifican, como: “mi casa”.  Ese mismo anhelo de hogar tiene todo que ver con el arraigo a la patria. De esa primera experiencia de casa, se da en cada persona el amor por el país.

Las  experiencias  que  nos  identifican  con “mi  hogar”, involucran también personas, las habitaciones, sus muebles, el vecindario, los amigos y de allí nace la semilla de arraigo y sentido de pertenencia por “mi  país”, con sus calles, paisajes, con sus ríos, con sus costumbres.

Hoy la experiencia de hogar es traumática. Hogares destruidos por separaciones dolorosas, inestabilidad, maltrato, ausencia de padres, falta de amor. No hay memoria por un lugar estable, por una casa a la que se añora llegar para crecer en paz y con alegría.

No podemos hablar de amor al país, si ese sentimiento no se gestó en la vivencia del hogar. Otros factores que deterioran mi percepción de hogar: La vinculación de la mujer al mercado laboral que transformo la estructura del hogar, llenándolo de silencios y ausencias, la falta de autoridad, el estrés por las exigencias y demandas del mundo. El Desplazamiento forzoso, la violencia; no dan sentido de pertenencia a nadie.

“El problema del terruño, del hogar, es el problema de la cultura actual. El desarraigo constituye la crisis cultural de nuestro tiempo”. (P. Jose Kentenich)

Nuestro país clama por un hogar espiritual, en Dios. El hombre necesita lugares donde desenvolverse y desarrollarse como ser humano. Cuando sobran las excusas para no llegar a la casa, y cuando tanto joven deja el país para buscar oportunidades es tiempo de revisar que pasa al interior de ellas.

En el hogar nos iniciamos en la tarea de socializar e interactuar con otros. Toda persona desde que nace, crea un vínculo con “el nido”, su casa, y junto a la vinculación personal se da la vinculación local. Todo individuo sin experiencias de hogar se convierte en un ser sin proyectos, debilitado y vacío.

El país tiene que ser el hogar grande, y cuando tengo ese amor por la casa, lo tengo por mi terruño, y de paso añoro también el hogar y la patria celestial, que es a donde queremos llegar, para encontrar la verdadera paz y la felicidad eterna. Ayudemos a sanar la experiencia de hogar, construido sobre la roca, que es Cristo,  quien nos da la unidad en el verdadero amor para lograr la anhelada paz.

Ma. Consuelo Rodríguez
Asesora Campo de Vida en Comunión

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