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Asamblea Diocesana

Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras

El pasado 21 de octubre, se realizó la Asamblea Diocesana 2017. En esta ocasión, fueron las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras de la Diócesis, las protagonistas de este magno evento. Por cuestiones de espacios y para facilitar el desplazamiento, la asamblea estuvo dividida en dos grandes grupos, organizados por arciprestazgos. En la Parroquia Inmaculada Concepción de Suba, se reunieron 5 arciprestazgos y asistieron 370 personas. En el Colegio Don Bosco participaron otros 5 arciprestazgos, reuniendo a más de 700 personas. Compartimos una parte de la homilía de la Eucaristía celebrada en el templo de la Inmaculada Concepción, presidida por el Padre Leonardo Suárez González:

“Las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras son la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, no son un grupo, no es una estrategia; es como lo dice el plan pastoral -una experiencia Vital-, porque no se entiende el Cristianismo ni se puede hablar de experiencia de comunidad si no se vive esta comunión Vital. Lamentablemente, después de 4 siglos hemos heredado un egocentrismo a partir del renacimiento y la modernidad.

El hombre se volcó a mirarse solo a sí mismo y se le olvidó que el hombre es un ser en relación con los demás. Como lo enunció Descartes “pienso luego existo” y con Santa Teresa aprendimos “que había que encontrar a Dios en lo más profundo del alma”.

San Ignacio nos invitaba a hacer un examen profundo de la consciencia, como también nos dijo que había que escapar, quitar las capas del inconsciente para entrar al mundo de las alcantarillas del yo y desde ese momento el hombre cayó en una profunda soledad, se le olvidó que había otro con el que había que compartir, pero este mundo reaccionó la humanidad, reaccionó y dijo: no estamos solos, no vivimos solos, no podemos vivir como ermitaños, no podemos seguir como en el medioevo. Hay otros a nuestro alrededor.

Entonces apareció la revolución cultural y la revolución del ser sobre el tener, porque las personas son más importantes que los medios, que los programas, que los proyectos, que las tareas. Cuando en la Diócesis de Engativá, nos dedicamos a elaborar proyectos, tareas, métodos; corremos el riesgo de perder el horizonte. Porque más que eso, las personas son las realmente importantes. Las personas con las que compartimos, con quienes vivimos.

Recuerdo la Francia del 68, donde se planteaban inquietudes como: ¿De qué le sirve al hombre solucionar los problemas del mundo y del hambre, si finalmente después nos vamos a morir del aburrimiento? , ó, ¿De qué nos sirve tener cosas? tal y como hacían nuestros padres que trabajaban y trabajaban para comprar una casa, después otra casa después una finca. Para saber que, irónicamente, no hacían felices ni a los hijos, ni a la esposa. ¿De qué sirve?

Hoy aprendemos de los jóvenes todo lo contrario, que las cosas son efímeras, que lo más importante en la vida son las buenas experiencias y que lo que verdaderamente lo hace feliz a uno, son buenas experiencias, no las cosas. Las cosas pasan… Pidámosle al Espíritu Santo que ponga en nuestro corazones las palabras para que él abra nuestro corazón y seamos como ese recinto en donde su agua sabia, fluya por nosotros y nos haga Animadores de Pequeñas Comunidades en verdad misericordiosos, compasivos y sobre todo, alegres”.

Diácono William Alberto Abril
— Equipo Pastoral de Comunicaciones —

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