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A los quince años de nuestro caminar como Iglesia Diocesana de Engativá

Monseñor Francisco Antonio Nieto Súa

Quiero dirigir un saludo de afecto y gratitud a Minutos de Amor y a Cursillos de Cristiandad, de quienes hemos recibido en nuestra diócesis, su permanente servicio, vinculación y presencia en nuestra misión evangelizadora; saludo extensivo a todos los que se sirven de su revista.
Como expresión de esta gratitud, les envío con todo gusto, los ideales misioneros de nuestra diócesis, los cuales podemos sintetizar en estos puntos fundamentales:

Nuestra gratitud a la Providencia Divina, en cuanto somos portadores de una memoria viva de la acción del Espíritu Santo, no sólo en nosotros como diócesis, sino en toda la ciudad de Bogotá, de cuya Iglesia Madre hemos recibido la herencia que tanto cuidamos.

El gozo de disfrutar y entregar al mundo urbano que nos acoge en su humanidad y complejidad, nuestro Plan Pastoral Samaritano, anclado en el Principio Compasión-Misericordia, desde donde amamos y servimos, como santo pueblo fiel de Dios.

La seriedad y dedicación con que investigamos y estudiamos nuestra realidad, a través de un proceso de sistematización o de apropiación de lo que el Espíritu de Dios nos dice, por medio del sentir eclesial de nuestra gente, escuchados delicadamente en los movimientos eclesiales, grupos apostólicos y las visitas administrativas y pastorales y la delicadeza pastoral de quienes estamos al frente de la misión.

La permanente referencia a las fuentes de nuestra Espiritualidad Samaritana, el cuidado amoroso de nuestras familias como anunciadoras del Evangelio, y lugar privilegiado del nacimiento de nuestras vocaciones laicales, consagradas y sacerdotales.

La dedicada formación de las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras, espacio privilegiado y vital, para nutrir la acción evangelizadora de la Iglesia de Engativá. Lo cual no excluye nuestro aprecio por otros escenarios de evangelización que demandan de nuestra parte una presencia activa y testimonial.

Nuestra apertura al diálogo con la pluralidad cultural, religiosa y urbana presente en el territorio diocesano, como contribución a la reconciliación, al perdón y a la convivencia que tanto necesita Colombia. Ello incluye nuestro respeto a la naturaleza y el cuidado a la Creación, representada en la vida, armonía y belleza de los ecosistemas que nos pertenecen y nos rodean.

La esperanza con que acogemos la nueva época que nos llega, a partir de la celebración de estos quince años de historia apostólica, en la que ingresamos con alegría evangélica, con las mentes y los corazones, los pies y las manos, de los felices mensajeros de la novedad de la Paz, fundada en la Justicia y en la Fraternidad.

Todo esto representa para nosotros la concreción de la Ciudad de la Misericordia, o el Reino de Dios acogido y vivido en nuestra historia y en nuestros corazones.

Santa María Virgen y San Lorenzo intercedan por nosotros.

Con el afecto de obispo y hermano,

Francisco Antonio Nieto Súa
— Obispo Diócesis de Engativá —

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